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La oposición rechaza los presupuestos de Colau

La oposición ha tumbado este martes el presupuesto del gobierno de Barcelona en el marco de la comisión de Economía y Hacienda. La alcaldesa, Ada Colau, tendrá que recurrir a la figura de la cuestión de confianza para aprobarlos, como ya hizo en una ocasión el convergente Xavier Trias. CiU, ERC, PPC, C’s y finalmente también la CUP han votado en contra de la aprobación inicial de las cuentas. El primer teniente de alcalde, Gerardo Pisarello, ha asegurado que el gobierno habría preferido pactar los presupuestos en lugar de optar por la cuestión de confianza, un mecanismo, ha dicho, perfectamente previsible. Pisarello ha acusado los grupos de tener la decisión tomada antes de ver las cifras.

El presupuesto ha sido rechazado en comisión con 15 votos a favor y 26 en contra. El siguiente paso ahora es que Colau firme un decreto para abrir el plazo de treinta días de exposición pública, trámite imprescindible antes de la aprobación definitiva de las cuentas. De esta forma, el gobierno dará a entender que tiene intención de aprobar los presupuestos a pesar de que hayan sido rechazados en comisión.

¿Y ahora qué?

Esto implica que será en el plenario del 23 de diciembre, a menos que se convoque un de extraordinario, cuando el gobierno someta las cuentas a votación vinculándolos a una cuestión de confianza. Si no gana la votación, se abrirá el plazo de un mes durante el cual los grupos podrán presentar una moción de censura, firmada por un mínimo de 21 regidores (mayoría absoluta) y con un candidato alternativo. En caso de que esto no suceda, las cuentas quedarán aprobadas automáticamente a finales de enero.

Pisarello ha recordado que la legalidad vigente prevé el mecanismo de la cuestión de confianza para que los ayuntamientos no queden bloqueados, puesto que no tienen la potestad de disolverse para volver a convocar elecciones. Ante las críticas que ha recibido por decir que en Barcelona habría presupuestos ‘sí o sí’, el primer teniente de alcalde ha argumentado que esto no quiere decir que fuera la mejor opción o la que deseaba el gobierno, que hubiera preferido tener un presupuesto con más apoyo, con más acuerdos, enriquecido con la oposición. ‘Pero aquí había una predisposición de la oposición a votar que no, había una decisión previamente tomada’, ha opinado.